El tarot es un mazo de 78 cartas que se usa como herramienta de introspección: no predice un futuro fijo, sino que ofrece imágenes y símbolos para pensar una situación desde otro ángulo.
7 lecciones cortas para aprender los fundamentos, paso a paso.
Empezar →El tarot nació en la Italia del siglo XV como un mazo de cartas para jugar, muy parecido en su estructura a la baraja española o francesa. Recién a fines del siglo XVIII, en Francia, empezó a usarse con fines adivinatorios y esotéricos, y ahí se le sumaron las capas de simbolismo (astrología, cábala, alquimia) que hoy asociamos con él.
Esa doble historia explica su estructura: por un lado tiene palos como una baraja común (Copas, Oros, Espadas y Bastos), y por otro tiene una serie de 22 cartas sin equivalente en ningún mazo de juego, los Arcanos Mayores, que concentran los arquetipos y las etapas más grandes de una vida.
Van del 0 (El Loco) al 21 (El Mundo) y suelen leerse como un recorrido: el viaje de una persona atravesando las grandes etapas de la vida, desde el impulso inicial hasta la plenitud. Cuando sale un Arcano Mayor en una tirada, suele señalar algo con peso propio, más allá del detalle cotidiano.
Se reparten en 4 palos de 14 cartas cada uno (del As al 10, más Sota, Caballero, Reina y Rey). Si los Mayores hablan de lo grande y estructural, los Menores describen el detalle del día a día: en qué área de la vida se está jugando lo que la carta señala.
Cada carta puede salir “derecha” (en su orientación normal) o “invertida” (dada vuelta). En general, el significado derecho describe la energía de la carta expresándose de forma más plena o directa, mientras que el invertido señala la misma energía bloqueada, en exceso, o pidiendo mirarse hacia adentro antes de proyectarse hacia afuera. No es un significado “malo”: es la misma carta, vista desde otro matiz.
Una tirada es simplemente cuántas cartas se sacan y en qué posiciones, donde cada posición tiene un significado propio (pasado, presente, obstáculo, etc.). En Quirón tenés estas opciones:
Depende de a quién le preguntes. Para algunas personas es una herramienta adivinatoria; para otras, un espejo simbólico que ayuda a poner en palabras algo que ya se intuye pero cuesta nombrar. Lo que sí suele coincidir entre ambas miradas es que el tarot funciona mejor con preguntas abiertas y reflexivas (“¿qué necesito ver sobre esta situación?”) que con preguntas cerradas de sí o no.
El tarot es un mazo de 78 cartas que se usa como herramienta de introspección: no predice un futuro fijo, sino que ofrece imágenes y símbolos para pensar una situación desde otro ángulo.
Tiene 22 Arcanos Mayores (del Loco al Mundo, sin equivalente en una baraja común) y 56 Arcanos Menores repartidos en 4 palos —Copas, Oros, Espadas y Bastos— de 14 cartas cada uno.
En general, el significado derecho describe la energía de la carta expresándose de forma más plena o directa, mientras que el invertido señala la misma energía bloqueada, en exceso, o pidiendo mirarse hacia adentro antes de proyectarse hacia afuera.
Depende de a quién le preguntes: para algunas personas es una herramienta adivinatoria, para otras un espejo simbólico que ayuda a poner en palabras algo que ya se intuye. Funciona mejor con preguntas abiertas y reflexivas que con preguntas cerradas de sí o no.
Este contenido es una introducción informativa al tarot pensada como guía de autoconocimiento y entretenimiento, no como un método de predicción exacto ni un sustituto de asesoramiento profesional para decisiones importantes.
← Volver al glosario